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Reseñas

En esta sección de la web podréis encontrar reseñas de títulos que hemos leído y que nos han gustado. En pocas palabras, os mostramos las historias y los personajes que sus autores nos ofrecen.

 

El Rey Arturo. El hijo del dragón

El caballero fantasma

La palabra de fuego

Esta noche no hay luna llena

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

La invención de Hugo Cabret

Entre tonos de gris

Los Radley

Bajo la hiedra

Las hermanas Bunner

 

El rey Arturo. El hijo del dragón

 

La figura del rey Arturo es de sobras es conocido por todos. No obstante y a pesar de la gran cantidad de textos literarios, tanto de ficción como de interpretación de las leyendas artúricas en general, y de las numerosas adaptaciones cinematográficas, siempre surge algún tipo de material que viene a aportar una nueva visión recalcando algún aspecto aún no tratado de este personaje.

 

Así, de la mano de M. K. Hume nos llega otra de estas interpretaciones.

Esta escritora australiana, muy curtida en la figura del rey Arturo, nos presenta una ficción novelada desprovista de cualquier elemento fantástico, en la que aparece un Arturo de carne y hueso que se mueve en un momento histórico concreto. De Arturo y de la hipotética realidad histórica de su época sabe mucho la autora, que ha invertido muchos años en la investigación de las leyendas artúricas (su tesis también gira en torno a ello). Es, pues, un relato épico, de aventuras y muy entretenido con un estilo narrativo muy ágil y unos personajes muy humanos en el que, como ya se ha comentado, la principal novedad respecto a otras actualizaciones de la figura artúrica radica en cómo ahonda en los aspectos históricos y en su interacción con la realidad de la época. El Rey Arturo. El hijo del dragón nos presenta una sociedad británica tras la presencia romana en las islas, en medio de la agitación de tribus y con la amenaza de los sajones, en la que se alza Artorex, un hombre que vendrá a liderar a sus hombres y a poner orden sobre el caos imperante. 

 

Cabe destacar sobremanera el aspecto formal del libro. Pese a que es una edición en rústica, la presentación formal está muy cuidada. La tipografía utilizada (muy clara y elegante, acorde con el tono de la narración), la división intelectual del contenido, la presencia de labradas letras capitales al inicio de cada capítulo… todo ello le otorga un valor añadido a la lectura. No hay que olvidarse tampoco de mencionar la genial nota de la autora, en la que da cuenta de cual fue el germen de su historia.

 

Reina la edad oscura en tierras de Britania… un tiempo de caos y derramamiento de sangre. Han pasado muchos años desde que las legiones romanas abandonaron las islas británicas y Uter Pandragón, el gran rey de la Britania celta, está tan próximo a la muerte como lejano a la figura que un día fue. Mientras agota sus últimos días, su reino se incendia en enfrentamientos entre los jefes tribales que se disputan su trono. Artorex, de padres desconocidos, es entregado a Antor y Livinia, señores de la villa romana Villa Poppinidii. Allí vive como un sirviente hasta que aparecen tres importantes caballeros (Luka, Llanwith pen Bryn y Myrddion Merlin) que se interesan por su educación y preparan todo para que sea adiestrado como un guerrero: en la espada y el escudo, en el caballo y el fuego, en el valor y el dolor. Todo ello para que el joven Artorex acabe desempeñando el papel que Lucius de Glastonbury concibió para él ya en su nacimiento.

 

M. K. HUME. El rey Arturo. El hijo del dragón. Alianza Editorial, 2011. 17,50 euros. ISBN 9788420653136.

 

Y para complementar, el trailer de todo un clásico: Excalibur

 

 

 

 

El caballero fantasma, de Cornelia Funke

 

Tras el éxito de su trilogía Corazón de Tinta (que si recordáis, fue llevada al cine hace unos años) y la publicación del primer tomo de la saga Reckless, Cornelia Funke, nos sorprendía de nuevo ya hace unos meses con una historia de fantasía apta para todos los públicos. 

 

Aunque considerada por algunos como la J.K. Rowling alemana, ya había escrito varios libros antes de que la Rowling se estrenara con su exitoso Harry Potter and the Philosopher’s Stone. Y es que la alemana no se debe a un personaje ni a un único género; si bien es cierto que en la fantasía se maneja como pez en el agua.

 

En El caballero fantasma no nos encontramos criaturas mágicas, como el comefuegos, ni cuentacuentos que se convierten en realidad, sino a unos personajes recurrentes y de sobras conocidos y reconocidos por todos, aunque no por ello menos interesantes: los fantasmas. Y junto a ellos, el otro gran protagonista. La autora se sirve para redondear esta fabulosa historia de un personaje que vivió a finales del siglo XII y principios del XIII. Nada más y nada menos que William Longespee, un hijo ilegítimo del rey Enrique II que, según las malas lenguas, murió envenenado por Hubert de Burgh, un influente conde de la época. Así pues, esos son los ingredientes principales, a los que da forma con esa forma tan suya de crear un nuevo mundo en cada uno de sus libros.
(en la imagen tenéis la tumba de William Longespée en la catedral de Salisbury)

 

Los que habéis leído a Cornelia sabréis que no se anda por las ramas. Impone ritmo a sus historias desde la primera frase y con este libro no ha hecho una excepción.

El volumen de Siruela cuenta, además, con una encuadernación cuidada y con unas preciosas ilustraciones que hacen su lectura más atractiva si cabe a los lectores de todas las edades.

 

Pues hechas las debidas presentaciones, vamos a adentrarnos en la historia.

Jon es un chico de 11 años, que tuvo la desgracia de perder a su padre en un accidente, siendo el muy pequeño. Como en muchos casos, con el paso del tiempo su madre rehace su vida con otro hombre (al que Jon apoda “el barbudo”). El niño trata por todos los medios de deshacerse de “el dentista más aburrido que existe”, según sus propias palabras, pero sin mucho éxito. Como la convivencia en su casa se hace complicada, su madre decide enviarle al internado de Salisbury, donde también estudió su padre.
Al principio de su llegada al colegio, le parece que el mundo ha terminado para él.
En su sexta noche, aparecen tres fantasmas muy enfadados amenazándolo de muerte, por llevas el mismo apellido que su propio asesino siglos atrás. A la mañana siguiente cuenta a sus compañeros lo sucedido, pero nadie le cree. Para evitar las burlas decide contar que todo ha sido una broma y así volver ha pasar desapercibido.
Al volver de clase, se le acerca Ella, la niña más bonita de clase, y le pide que le cuente de nuevo lo sucedido, porque ella sabe que los fantasmas existen, pero solo se dejan ver a quien ellos quieren.
Al principio, Jon desconfía de Ella porque ella porque no cree que se pueda ser amigo de una niña, pero vuelve a tomar interés cuando le narra una la leyenda que en la catedral reposa un caballero de la Edad Media, William Longespee, hijo ilegítimo del rey Enrique II de Inglaterra, y cuyo fantasma ha ayudado en el pasado a gente en apuros que lo ha invocado.
Los dos muchachos deciden escaparse para esperar la noche dentro de la catedral para invocar a Longespee.
He aquí, que el fantasma aparece y le dice que le ayudará, pero a cambio Jon tiene que hacer algo por él para poder descansar en paz. Pero cumplir la promesa hecha al caballero implica ciertos peligros y escaparse a escondidas del internado. Inesperadamente contarán con la ayuda de alguien que también cree en los fantasmas.

 

Cornelia FUNKE. El caballero fantasma. SIRUELA. ISBN 9788498416466. 19,95 euros

 

 

La palabra de fuego

 

Frédéric Lenoir y a Violette Cabesos han vuelto a repetir experiencia de la escritura “a cuatro manos” que tan buen resultado que les dio con La promesa del ángel. Muchos recordarán ese título, que narraba la historia de la abadía de Mont-Saint Michel, en la que muchos años después de la muerte en extrañas circunstancias del abad fundador, las excavaciones en busca de una capilla perdida sacan a la luz vestigios celtas y algunas pruebas de lo ocurrido.

 


La Palabra de fuego es la aventura de una arqueóloga en la Roma de nuestros días, Johanna, que se ve perseguida por los fantasmas del pasado, más concretamente por un accidente ocurrido en la abadía Mont Saint-Michel donde fallecieron algunos de sus compañeros (os suena de lo que hablamos, ¿no?). Pero los fantasmas no solo la atormentan a ella, sino también a Romane, su hija de 6 años, que sufre terribles pesadillas que la van debilitando poco a poco cada noche. Johanna sufre la impotencia de no poder hacer nada contra eso y, además, la niña no recuerda nada cuando despierta cada mañana.


Pero la novela no se queda en transmitir ese angustioso intento de una madre por salvar a su pequeña (y a sí misma) de esa espiral de aflicción que las atenaza, sino que nos sumerge en unos momentos históricos ciertamente turbulentos: la Roma Imperial, en plena  persecución de Nerón a los cristianos y la alta Edad Media, conformando una novela de suspense en donde la arqueología y los grandes enigmas olvidados toman las riendas de la narración.


Así pues, tenemos a la otra protagonista de este relato: Livia, una niña de 9 años, hija de unos prósperos comerciantes adeptos a las creencias de Jesús, que se salva milagrosamente de sufrir la misma suerte que el resto de su familia: arresto, quema y masacre pública. Por si no tenía poco con ello, Rafael, un íntimo amigo, le confía a la pequeña poco antes de morir asesinado un pergamino escrito en arameo con lo que parecen ser las únicas palabras escritas de Jesucristo. Con el último aliento suplica a la niña que se lo entregue al profeta Pedro. Vagando por las calles, la niña es tomada por una esclava y noble rica de la ciudad la acaba comprando. Con el panorama que se le presenta, se ve obligada a mantener en secreto sus creencias y deshacerse del pergamino, no sin antes memorizarlo. La suerte sigue esquivando a la pobre Livia, y es que Pedro, el apostol, es también asesinado: no sabe a quien confiar su secreto. Cuando su señora muere, es entregada en herencia a su sobrino, Javoleno, un filósofo que lleva una relajada vida en Pompeya. Inmediatamente la toma a su servicio como escribiente pero termina rápidamente enamorado de la joven (qué sería de un buen relato sin su dosis de romanticismo). Quizá no recordemos una fecha exacta, pero todos tenemos en mente por qué motivo es conocida Pompeya. Pues bien, la erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79 sorprendió a los habitantes de esta ciudad romana inmersos en sus quehaceres diarios, sin tiempo a reaccionar, al igual que a los protagonistas de la trama de Lenoir y Cabesos. Javoleno y Livia consiguen refugiarse en el sótano donde, mientras esperan a la muerte, ella le confiesa que es portadora de un gran secreto. ¿Y a dónde nos lleva el otro momento histórico crucial para seguir los pasos de ese gran misterio? A la abadía francesa de Vézelay en el siglo XI. Y así, poco a poco, las piezas que los autores van diseminando por las páginas de este relato, van encajando poco a poco.

 

No esperéis encontrar en La palabra de fuego una segunda parte o continuación de La promesa del ángel, aunque Johanna sea la protagonista de ambos títulos y aunque algunos detalles de las tramas puedan encontrarse tanto en uno como en otro.


De esta forma, os proponemos esta novela de suspense con pinceladas históricas y tres tramas con un ritmo trepidante en diferentes momentos históricos. Una buena opción de lectura para este verano.

 

Frederic LENOIR; Violette CABESOS. La palabra de fuego. GRIJALBO. ISBN 9788425347535. 22,90 euros

 

 

 

Esta noche no hay luna llena

Los tres últimos títulos publicados por Care Santos poco tienen que ver entre sí: Esta noche no hay luna llena”(SM), Milena Pato (MONTENA) y Habitaciones cerradas (PLANETA). Y es que no nos referimos únicamente a lo que se ve a simple vista (las editoriales). Las edades a las que van dirigidas son más bien dispares (destinadas a un público juvenil, infantil y adulto, respectivamente) y el argumento o las sensaciones que transmiten también difieren. Y es que la de Mataró es una todoterreno, capaz de crear historias con gancho para todas las edades.

Vamos a centrarnos en el último que ha llegado a nuestras baldas, también el último que hemos leído.

 

Esta noche no hay luna llena es la historia de dos chicos, Abel y Olivia, cada uno con sus problemas, sus preocupaciones y sus miedos, ambos presos de las circunstancias, pero que encuentran el uno en el otro el apoyo que su ámbito más cercano no les brinda. Tal y como se nos dice en la contracubierta del libro, los dos están en ese momento de la vida (con 17 años) en el que aún están a tiempo de elegir aquello que desean ser, aquello en lo que van a convertirse, aunque su destino, sin que ellos lo sepan, ya haya dicho la última palabra. Esta bonita historia protagonizada por seres diferentes (en todas las acepciones) pero complementarios, está impregnada de un ligero toque de fantasía y tiene un cierto sabor a leyenda. Y pese a que parezca que ciertas criaturas puedan estar más que trilladas en la literatura juvenil, tras superar la sorpresa inicial de encontrarlas entre sus páginas, el lector se da cuenta de que los personajes son auténticos, con personalidad propia. También la historia puede parecer una más entre tantas, de esas en las que todo y todos parecen oponerse a la relación de dos almas gemelas. Pero no es así; los lectores van intuyendo y se asoman a una relación que nace y crece, con sus circunstancias. Los retazos de los que se compone la narración están muy bien hilvanados, los hechos se suceden inevitablemente siendo las voces de los propios jóvenes las que acaban llevando al lector al único desenlace posible. Los capítulos son muy ágiles y van encadenando los sucesos de tal forma que se incita a leer el siguiente, y el lector, ávido de noticias, no puede evitar pasar de página.

 

Cabe comentar la cuidada edición formal que SM ha hecho, al estilo y semejanza del “Dónde los árboles cantan” de Laura Gállego. Y es que la imagen de la cubierta, el diseño formal y la tipografía son factores que acaban de dotarle ese toque de perfección al libro.

 

Os dejamos el videotrailer

 

A modo de curiosidad, Nikosia también le ha puesto banda sonora al libro.

Os dejamos los enlaces al blog y al sitio web  de Care Santos.

 

El abuelo que saltó por la ventana y se largó

 

De un tiempo a esta parte, las letras nórdicas nos vienen sorprendiendo con títulos en los que no se atisba ni pizca de sangre. Y es que contrariamente a lo que la mente asocia al ver un autor de nacionalidad sueca en la cubierta de un libro, no todo es novela negra en la producción literaria de ese país.


Uno de estos títulos es El abuelo que saltó por la ventana y se largó, editado en castellano en el mes de febrero por la editorial Salamandra.


Jonas Jonasson es el padre (literario) de Allan Karlsson, el protagonista de esta sorprendente historia; aunque ateniéndonos a la edad, bien podría ser su nieto. Dejó no hace mucho tiempo el mundo de los medios de comunicación en el que trabajaba para comenzar una nueva vida y dedicarse completamente a lo que desde hacía mucho tiempo quería hacer: redactar esa novela cuyas bases le venían rondando.


Lo cierto es que es un libro que en Europa está funcionando muy bien. Y aquí en España, no podía ser de otra forma; su libro ha causado cierta expectación por la buena acogida que ha tenido en otros países, como Suecia, Alemania o Reino Unido. Jonas Jonasson estuvo promocionándolo en nuestro país durante un par de días a mediados del mes de febrero y muchos medios se hicieron eco de su visita (El País, El Periódico, RTVE o La Vanguardia, entre otros)


Allan Karlsson cumple nada más y nada menos que cien años. Unos momentos antes de que comience el ostentoso homenaje que le van a dedicar desde la residencia de ancianos donde vive, decide escapar por la ventana de una habitación para huir de todo y de todos (como muy acertadamente vaticina el título).
Un poco perdido y sin tener ni la más remota de idea de hacia dónde encaminar sus pasos, llega a la estación de autobuses de su ciudad. Es en ese preciso instante en el que se da el pistoletazo de salida a una intrépida aventura, en la que van sucediéndose (casi como sin querer) robos, secuestros, asesinatos y accidentes. Paralelamente, nos va narrando su vida. Y es que esos 100 años de existencia, desde que es abandonado por su padre en su nacimiento para seguir al zar Nicolás II (sí, básicamente deja a su hijo por el Zar), han dado para mucho y están plagados de experiencias increíbles y encuentros fortuitos que condicionarán su vida. Allan presencia hechos históricos de gran importancia, e incluso coprotagoniza momentos que han quedado para la posteridad, se codea con destacables líderes y personalidades de la política mundial (Truman, Stalin, Churchill, Einstein, Franco, Mao Tse-tung…) recorriendo de cabo a rabo parte del planeta en momentos ciertamente convulsos mientras desarrolla las más inverosímiles y arriesgadas tareas (ha ejercido de espía, sin considerarse como tal, ha sido un experto en explosivos y ojo al dato, acaba vendiendo la fórmula de la bomba atómica tanto a americanos como a rusos).


Con cara de no haber roto un plato en su vida, Allan Karlsson pasa por las páginas de este libro como un elefante en una cacharrería, liándola a cada paso que da. Como él dice muchas veces, “me duele, aún estoy vivo. En definitiva todo un personaje que trae de cabeza a toda la policía y juzgados de su país y que gracias a una gran mentira, logra salvarse.

En definitiva, una buena propuesta para dejar de lado los problemas y los tiempos que corren, de fácil lectura, con grandes dosis de fantasía  porque, ¿cómo podría ser de otra forma, encontrándose nuestro entrañable anciano con todos los personajes con los que se encuentra y siendo testigo de prácticamente todos los momentos destacables de nuestra historia?

 

JONASSON, Jonas. El abuelo que saltó por la ventana y se largó. SALAMANDRA. ISBN 9788498384161. 19 euros

 

 

La invención de Hugo Cabret (con permiso de Georges Méliès...)

 

Hay libros cuyas páginas rezuman magia. Este es el caso de un libro relativamente reciente, La invención de Hugo Cabret.

Editado en castellano en 2007 por SM y reeditado en este 2012 por la misma editorial, este libro es ya un viejo conocido, pero la adaptación cinematográfica de Martin Scorsese le ha llevado de nuevo a la primera plana de la actualidad. Y es que encabezar las nominaciones a los Oscar 2012 (con 11) y haber ganado 5 galardones pueden considerarse buenas razones para apostar por un relanzamiento.

Hugo vive en las entrañas de una gran estación de tren de París. Es huérfano y su mera existencia entre esas paredes debe permanecer en silencio (sus buenos motivos tiene). Allí se encarga del mantenimiento de todos los relojes y de controlar, además, que todos estén en hora (de vital importancia para que los viajeros tomen a tiempo sus trenes). Son tareas sencillas para él, de las que disfruta sobremanera, y que aprendió de su padre, un amante de los engranajes, tuercas, relojes y demás artilugios mecánicos, y en especial, de los autómatas. Y es que a Hugo también le fascinan, por ello rescatará y “adoptará” un autómata (el segundo gran protagonista de la historia), el mismo por el que su padre demostraba gran devoción y que estuvo durante años en el desván del museo de su ciudad, ahora en llamas y derruido, cogiendo polvo mientras esperaba paciente a que alguien (el padre de Hugo, naturalmente) le diera vida de nuevo. Esto nos lleva al cuaderno que Hugo atesora con gran celo: único recuerdo de su padre en el que plasmó varios dibujos de la figura del autómata, esbozó sus mecanismos, sus posibles fallos y quizá arreglos. A todo esto, Hugo debe sobrevivir y alimentar no solo su cuerpo, sino también su alma, cosa un tanto complicada y peligrosa cuando, en primer lugar, eres un niño; en segundo lugar, no tienes dinero que dar a cambio; y en tercer lugar, has de salir huyendo con el botín sin que nadie se percate de ello. Así, según sus necesidades, se surte de la cantina de la estación (leche y cruasanes) o de la juguetería (piezas para sus relojes, máquinas y juguetes). Es precisamente en este escenario donde nos encontramos con el tercer y verdadero gran protagonista de la historia: el agrio juguetero. Parece que Hugo no es capaz de engañar al juguetero y éste se cobra en el preciado cuaderno el material que Hugo ha ido hurtando durante todo ese tiempo. Pero Hugo está decidido a recuperarlo sea como sea y para ello contará con la ayuda de Isabelle, la ahijada del juguetero (aunque al principio no pueda considerarse precisamente como tal). Los dos niños acabarán desengrasando los engranajes de la memoria del viejo juguetero y despertando de nuevo toda su magia con la inestimable ayuda de ese cuaderno y del autómata.

 


El comienzo del libro es espectacular: fotograma a fotograma nos pone en antecedentes y nos presenta al joven protagonista de la historia. La narración está articulada de forma magistral: dibujos y letras se alternan, dándole un efecto casi mágico a la historia, destacando un aspecto, incidiendo en algo que se nos pudiera pasar por alto, dándole tal continuidad que parece que tengamos que darle al stop cada vez que paremos la lectura. De esta forma, ya nos lanza pistas indicándonos por dónde van los derroteros al hacerlo al conferirle aspecto cinematográfico ¿Y qué es lo que, además, contribuye sin lugar a dudas a dotar a la atmósfera de ese toque mágico? La presencia de los juguetes de latón y los autómatas. Al igual que gracias a un par de vueltas, y como por arte de magia, las vacías carcasas se llenan de vida, estos artilugios también parecen dar cuerda a la narración, haciendo que las páginas cobren vida.


Básicamente son dos los ejes de la narración: el cuaderno y el autómata. Son estos además, los que parecen tener la clave para desentrañar todo el misterio y los que han de conducir al lector hacia el protagonista absoluto de la narración.


Y es que este libro podría considerarse un homenaje a un gran mago del séptimo arte: Georges Méliès. Un parisino que hizo soñar a muchísimas personas con sus películas aplicando en el cine sus dotes de ilusionista. Fue pionero en la utilización del truco de sustitución de elementos mediante el parado de la cámara y también en la exposición múltiple del negativo (lo que viene a ser la doble sobreimpresión). Hay un fotograma ciertamente famoso, procedente de la que se considera su película más importante “Viaje a la Luna”, que con solo nombrarla a prácticamente todos nos viene a la mente: esa imagen de la luna con un cohete que le ha “aterrizado” en el ojo (en la imagen “Le Voyage dans la Lune). Así, son muchos los detalles biográficos del cineasta que Brian Selznick filtra en la figura del viejo juguetero, como que Méliès acabó sus días regentando una juguetería de la estación de Montparnasse, olvidado del mundo que le vio triunfar, y que creó varios autómatas que acabaron arrinconados en un museo.

 

Visto desde la era de la informática, donde los robots y los androides se programan para que cumplan las funcionalidades más dispares (aspirar, cocinar, expender tiquets, jugar a fútbol…), es casi mágico y sorprendente cuanto menos, pensar que ya desde hace siglos grandes mentes idearon máquinas que, dotadas de los rasgos propios de un ser vivo, bien humano o animal, pudieran imitar las poses y los movimientos de un ser animado. Una de esas mentes que a lo largo de la historia construyeron autómatas fue precisamente Georges Méliès, perteneciente éste a la denominada última época (hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial). Los hay que simplemente se mueven, que simulan tocar música, que elaboran trucos de magia, que emulan el comportamiento de animales, e incluso de bebés, que son capaces de trazar magníficos dibujos o de escribir poemas… Fueron muchos los creadores de estos últimos (autómatas que tenían capacidad para dejar constancia por escrito palabras o trazos) que no pudieron resistirse a que el autómata dejara su firma estampada al concluir su grafía. Algo así, a modo de curiosidad, ayudó a descubrir la autoría de la fabricación de un autómata que fue donado a The Franklin Institute. Estaba bastante estropeado y se desconocían sus habilidades, por lo que la sorpresa fue mayúscula una vez que al restaurarlo y ponerlo en funcionamiento, el escriba trazó hasta 3 dibujos y escribió cuatro poemas, en siete funciones diferentes. Y no solo eso, sino que los firmó de la siguiente forma: “Ecrit par L'Automate de Maillardet”. El tal Maillardet no era sino un suizo que trabajó en Londres en el siglo XVIII (época de esplendor de los autómatas) fabricando relojes y otros mecanismos, entre ellos, algún que otro autómata. Para que uno se haga una idea clara de cómo funciona y qué aspecto presenta un autómata es interesante echarle un vistazo a la página que The Franklin Institute dedica al autómata de Maillardet (en la imagen, tomada precisamente de ese sitio web). Totalmente recomendable darle al “play” en los vídeos.


 
En definitiva, se trata de un relato a la vieja usanza que conjuga de tal forma lo mejor de esos cuentos que de pequeños nos hacían soñar con datos verídicos (no se puede negar el hecho de que la historia sea un homenaje en toda regla al gran cineasta), que queda desdibujada la línea entre lo real y la imaginación.

No es de extrañar, pues, que este libro le valiera a su autor el prestigioso premio Caldecott que anualmente otorga la ALSC (Association for Library Service to Children), una división de la ALA (American Library Association).
Así, aparece The Invention of Hugo Cabret by Brian Selznick en la línea correspondiente a 2008 en el listado de Caldecott Medal Winners.

Os dejamos un par de enlaces a los sitios oficiales del libro en castellano y en inglés.


La invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick. SM. ISBN 9788467520446. 21,35 euros.

 

 

 

Entre tonos de gris

 

Hace unos días los diarios se hacían eco de la muerte de Lana Peters. Falleció en una residencia de Wisconsins (EEUU) a los 85 años. Claro está, dicho así, con este nombre y sin antecedentes familiares, muchos no sabrán a quién nos estamos refiriendo. La señora Peters tomó su apellido de su cuarto marido. Su nombre era Svetlana y durante muchos años llevó el apellido de su madre, Alliluyeva. Tampoco vivió siempre en los EEUU, sino que llegó allí exiliada de la Unión Soviética. Con estos datos, ya podemos ir haciéndonos una composición de lugar. Y es que Lana Peters o Svetlana Stalina fue la hija de Yusef Stalin, el máximo dirigente del Partido Comunista de la Unión Soviética, un líder totalitarista y dictatorial.


Pese a que durante el estalinismo el nivel de vida de muchos de los habitantes de la Unión Soviética mejoró de forma ostensible fruto de un importante desarrollo que transformó al país en una destacada potencia industrial, son, sin duda, muchas las sombras de esta época. Así, al nombrar barbaries cometidas por líderes mundiales, las perpetradas por Stalin no son ni mucho menos las primeras que vienen a la mente. No obstante, su régimen se caracterizó por la represión y la opresión ciudadana. Los campos de trabajo, las campañas de represión política y las deportaciones estuvieron a la orden del día y ni siquiera los historiadores se ponen de acuerdo en el número de víctimas durante el estalinismo (desde medio millón hasta 60 millones). Los estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) lo sufrieron muy especialmente.


“Entre tonos de gris” es precisamente una historia sobre deportados lituanos camino de un campo de concentración en Siberia y su estancia en esas gélidas tierras. De todo eso sabe algo Ruta Sepetys, su autora. Y es que su padre fue uno de esos refugiados lituanos que sufrieron en los GULAG. R. Sepetys ha investigado muy a fondo los campos de trabajo de Siberia, charlado con supervivientes y familiares de víctimas y discutido con historiadores y el fruto de todo ese trabajo ha sido esta soberbia novela con la que quiere rendir un sentido y merecido homenaje a las miles y miles de personas que pasaron sus días (y en muchos casos, perecieron) en estos lugares.


Lina, voz y protagonista de esta historia, es tan solo una adolescente cuando ve como una noche de junio de 1941 la policía secreta soviética (NKVD) irrumpe en su casa de Lituania y se la lleva junto con su madre y su hermano. ¿A dónde? A un campo de trabajo de Siberia. Esos miles de kilómetros e interminables horas en los vagones de un tren, esos penosos días de trabajo y sufrimiento y esas condiciones climáticas extremas no minan ni un ápice su fuerza, voluntad y esperanza. Un cuaderno de dibujo es su vía de escape de una realidad inimaginable hasta hace muy poco tiempo para ella y su familia. Fuerza, voluntad y esperanza: son esas las poderosas armas con las que ella y sus compañeros de situación lucharán desesperadamente demostrando cual es el camino para la libertad. Es impresionante el alto grado de camaradería que se crea entre personas que hasta hace escasas horas no eran más que desconocidos, que se ven obligados a convivir en primera instancia pero que luego encuentran entre sí el mejor de los apoyos.


Una buena novela, de las que se leen sin parar, con una narración ágil, que nos deja un sabor agridulce. Pese a lo crudo del relato, puesto que va desgranando las penalidades que Lina y sus compañeros pasan a bordo de ese tren y en los campos de trabajo, entre sus líneas asoma un rayo de esperanza, un rayo de luz, un rayo de sol capaz de dar vida y esperanza hasta la más desgraciada de las existencias.


Leer historias como estas nos hace conocer una realidad que aunque puede antojarse muy lejana es tan real como nuestra propia existencia. Como suele suceder, la realidad supera a la ficción con creces y por ende, la dimensión de esos hechos vividos por gente como nosotros debió de superar indiscutiblemente a todo el sentimiento que las letras puedan ser capaces de evocar. Por ese motivo, los finales felices también son posibles en cierta medida aún en las condiciones más penosas.

ENTRE TONOS DE GRIS, de Ruta Sepetys. MAEVA. ISBN 9788415120254. 16,90 euros

 

 

 

Los Radley. Una familia con crisis de identidad

 

El matrimonio de Peter y Helen parece hacer aguas, y es que ya no sienten lo mismo que antes. Helen ve que la rutina absorve y vacía su vida; mientras que Peter, más seguro en su consulta médica que en su propia casa, comienza a sentirse atraído por su exuberante vecina. Por otra parte, están sus hijos adolescentes: Rowan y Clara, que tienen los problemas típicos de la edad y no se adaptan demasiado bien en el colegio. Cierta apatía es la nota predominante del carácter de Rowan, un romántico empedernido, que hace de su erupción cutánea su mejor escudo para permanecer al margen de todos. Clara, por su parte, es una vegana convencida (lo que parece afectar a su salud y a su estado anímico) y acérrima defensora de los derechos de los animales, cuya mejor amiga es otra marginada, como ella. Para colmo de males, el problemático tío Will irrumpe de nuevo en sus vidas amenazando la aparente vida tranquila de los habitantes del 17 de Orchard Lane.

Así vistos, los Radley son una familia británica como cualquier otra: muy flemática, pero si se rasca un poco en la superficie surgen claramente sus problemas y sus preocupaciones. No obstante, hay algo que los hace peculiares, diferentes... Hay un secreto que Peter y Helen guardan celosamente, que ni tan siquiera sus hijos sospechan, pero que tras un desgraciado desliz de Clara, se ven obligados a desvelar.

Esta es la primera obra de Matt Haig que se traduce al castellano, un autor muy conocido en Gran Bretaña por Last Family in England, que se convirtió en best-seller.

Mediante una narración ágil, con reclamos a una hilarante "Enciclopedia del abstemio", ciertos toques de humor y flashbacks a las inolvidables juergas de los 90, los personajes van perfilándose, y conforme se les ve apartados de su rutina, sobresale su verdadero yo. Todo un cúmulo de circunstancias y consecuencias de sus acciones pasadas y presente que acabarán precipitándose en un desenlace con el que los Radley no contaban.

Lo cierto es que los Radley no encajarían en el estereotipo creado por la autora Stephany Meyer, o entre los televisivos True Blood, ni en los célebres congéneres de Ann Rice, pero no cabe duda de que dejan su impronta en el lector. Si algo hay que destacar, es la credibilidad y coherencia de la propuesta, alejándose, dentro de lo que cabe, de lo fantasioso del mundo de las criaturas de la noche. En conjunto, una entretenidísma historia que leer.

 

Matt HAIG. Los Radley. Mondadori. Reservoir Books, 2010. 15,90 euros. ISBN 9788439723301.

 

 

 

El canto de la tierra

 

Hacerse un hueco en el mundo de la literatura fantástica no es tarea fácil. Y mucho menos intentar hacer sombra a libros como La sombra del viento, a la saga Canción de hielo y fuego, a los Reinos Olvidados o a las creaciones de Terry Pratchet, por citar algunos.

Elspeth Cooper, una novel escritora norteamericana, ha creado un nuevo mundo de fantasía a ubicar en el imaginario colectivo. Su fascinación por la escritura le llevó a rechazar una plaza en la universidad y tomar un trabajo para poder dedicarse a su gran pasión, la literatura. El manuscrito de Bajo la hiedra (Songs of the Earth) comenzó a tomar forma hace diez años. Durante ese tiempo, el texto ha pasado por diversas reeestructuraciones, un par de reescrituras, mientras que la autora ha pasado a ser una escritora "de verdad", a tiempo completo, como ella misma apunta.

 

Bajo la hiedra nos sumerge en un mundo de magia y brujería ambientado en una especie de Edad Media. En él, los bendecidos con el don de la música (no talento musical, sino que la magia procedente de la madre tierra fluye por ellos) no lo son tanto; son perseguidos por el brazo ejecutor de la religión imperante: la Inquisición (hasta aquí cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia). Gair, un joven que se ha criado como novicio entre los muros de la santa orden eclesiástica, ve como todo su mundo se viene abajo cuando es condenado a muerte. La razón es bien sencilla: escucha música, música poderosa, por lo que es un brujo, y no un brujo cualquiera, sino uno con un potencial extraordinario. Los Guardianes del Velo serán su único refugio pero, ¿será capaz de llegar a ellos antes que los caballeros de la iglesia y los cazabrujos den con él? por si fuera poco, los habitantes del Reino Oscuro amenazan con cruzar el límite e invador su mundo.

Lo cierto es que este primer volumen de la trilogía que Elspeth Cooper se propone escribir, deja muy buen sabor de boca: una aventura épica, rozando lo fantástico, con unas pinceladas de magia, unos personajes que se debaten consigo mismos y con sus convicciones y una eterna lucha entre opuestos.

Las comparaciones son odiosas pero tan solo un par de apreciaciones en lo que a la ilustración de la cubierta y al título se refiere entre la original y la adaptación española: mejor el título original, pero nos quedamos con la cubierta de la edición española (deja más para la imaginación).

 

Elspeth COOPER. Bajo la hiedra. Minotauro, 2011. 19,50 euros. ISBN 9788445078150.

Y Songs of the Earth

Y esta es la apariencia de la edición original.

 

 

 

Edith Wharton y las hermanas Bunner

 

Quizá la obra más conocida de Edith Wharton sea La Edad de la Inocencia. No obstante, la producción de esta escritora, norteamericana de nacimiento y francesa de adopción, es ciertamente ingente, tocando, además, varios estilos narrativos.

 

Si algo caracteriza su estilo es la ironía con la que refleja los ambientes pudientes y aristocráticos; un ambiente, por otra parte, al que ella misma pertenecía. Provenía de una rica familia afincada en nueva York de la que recibió una esmerada educación. Entre sus amistades a uno y otro lado del Atalántico se encuentran grandes personalidades e intelectuales de su tiempo, como Henry James y Theodore Roosevelt, vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos.

 

Su vida sentimental fue algo azarosa (se le cuentan dos matrimonios y relaciones con otras mujeres). Demuestra, por otra parte, una gran implicación social colaborando en diversas causas sociales de ayuda a las víctimas y damnificados de la Primera Guerra Mundial.

 

 

Las hermanas Bunner, escrito en 1892, fue publicado en 1916 en el volumen Xingu and other stories. La editorial Contraseña ha recuperado y traducido en este 2011 esta joya. Tanto la presentación formal como la historia merecen este calificativo. 

En esta cuidadísima edición traducida por Ismael Attrache, con prólogo de Soledad Puértolas e ilustración de la cubierta de Elisa Arguilé, Ann Eliza y Evelina Bunner cobran vida bajo la escritura magistral de Wharton. Su tranquila existencia se ve alterada por un hecho tan simple como un regalo entre hermanas. Un reloj y la aparición del señor Remy serán los desencadenantes de la ruptura de su sencilla rutina.

No es un texto extenso, pero recoge a la perfección el sentir de sus protagonistas. El lector ve reflejadas en sus páginas los pensamientos y pareceres de todo el elenco de personajes que se pasean por el Nueva York de finales de siglo XIX, se ve inmerso en la atmósfera creada por Wharton, estando presente en cada uno de los escenarios y, muy especialmente, se siente partícipe del sufrimiento de Ann Eliza.

 

Edith WHARTON. Las hermanas Bunner. Editorial Contraseña. 2011. 15 Euros. ISBN 9788493781859.

 

 

Nuestros libros del 2013

 

 

 

 

2013 lo despedimos con los títulos que más nos habían gustado entre lo que habíamos ido leyendo a lo largo del año.

Pensamos que merecen ocupar su espacio entre las recomendaciones. Así que os los listamos a continuación.

 

- A PIES DESCALZOS. LOS ROMEROS DE ALBELLA Y SU CAMINO EN HONOR A SAN ÚRBEZ, de Óscar Ballarín y Arturo González (ARIALLA)

- ALGÚN DÍA NOS LO CONTAREMOS TODO, de Daniela Krien (SALAMANDRA)

- ALMANAQUE DE LOS PIRINEOS 1910-1925 (PIRINEUM)

- ASTERIX Y LOS PICTOS, de Jean Yves Ferri y Didier Conrad (SALVAT)

- BEOWULF, de David Rubín (ASTIBERRI)

- BLANQUITO, de Mariano Viñuales y José Antonio Ávila (GP EDICIONES)

- BUEN COMPORTAMIENTO, de Molly Keane (CONTRASEÑA)

- CANOE BAY, de Tiburce Oger y Patrick Prugne (PONENT MON)

- COSAS NO ABURRIDAS PARA SER LA MAR DE FELIZ, de Mr. Wonderful (LUNWERG)

- CROQUETAS Y WASAPS, de Begoña Oro (SM)

- DISPARA, YO YA ESTOY MUERTO, de Julia Navarro (PLAZA & JANÉS)

- EL COLOR DE LOS SUEÑOS, de Ruta Sepetys (MAEVA)

- EL DESEMBARCO DE ALAH, de Lorenzo Mediano (TROPO)

- EL GUARDIÁN INVISIBLE, de Dolores Redondo (DESTINO)

- EL HEMATOCRÍTICO DEL ARTE (CARAMBA!)

- EL OCÉANO AL FINAL DEL CAMINO, de Neil Gaiman (ROCA)

- EL PASTEL DE LA BUENA SUERTE, de Roberto Malo, Francisco Javier Mateos e Ignacio Ochoa (DELSAN)

- EL PERRO ENAMORADO DE LAS ESTRELLAS, de Takashi Murakami (PONENT MON)

- EL PIRATA Y LA PRINCESA, de Antonio Santos, José de Espronceda y Rubén Darío (APILA)

- EL PLANTADOR DE TABACO, de John Barth (SEXTO PISO)

- EL SUEÑO DE LAS ANTILLAS, de Carmen Santos (GRIJALBO)

- EL ÚLTIMO CONCIERTO DE DAVID SALAS, de Roberto Malo (PREGUNTA)

- EN LA ORILLA, de Rafael Chirbes (ANAGRAMA)

- FUEGO, de Mats Strandberg y Sara B. Elfgren (MAEVA)

- ILUSTRÍSIMOS DE AQUÍ, de Michel Suñén e Ignacio Ochoa (NALVAY)

- INTEMPERIE, de Jesús Carrasco (SEIX BARRAL)

- INTRUSOS DE PAPEL, de Mariano de Meer (PIRINEO)

- LA LEYENDA DE SILVÁN, de Saúl Moreno (GARABATO ESTUDIO)

- LA MALA LUZ, de Carlos Castán (DESTINO)

- LA MALA SEMILLA, de Carlos Garcés (TROPO)

- LA NOCHE DE LOS PEONES, de Esteban Navarro (EDICIONES B)

- LA TRAMA NUPCIAL, de Jeffrey Eugenides (ANAGRAMA)

- LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT, de Joël Dicker (ALFAGUARA)

- LA VIDA CUANDO ERA NUESTRA, de Marian Izaguirre (LUMEN)

- LAS LÁGRIMAS DE SAN LORENZO, de Julio Llamazares (ALFAGUARA)

- LE FOLIES BERGÈRE, de Zidrou y Francis Porcel (NORMA)

- LOS AÑOS DE PEREGRINACIÓN DEL CHICO SIN COLOR, de Haruki Murakami (TUSQUETS)

- LOS DESORIENTADOS, de Amin Maalouf (ALIANZA)

- LOS SURCOS DEL AZAR, de Paco Roca (ASTIBERRRI)

- NO TODOS LOS DÍAS SALE EL SOL, de Juan Ramón Ferrer (EL EBRO ECONÓMICO

- OJO DE HALCÓN, de Matt Fraction, David Aja, Javier Pulido y Matt Hollingsworth (PANINI)

- ORIGEN, de Jessica Khoury (ANAYA)

- PEPONMAN, de Pepe Serrano y Álvaro Ortiz (NALVAY)

- SEDA, de Alessandro Baricco y Rebecca Dautremer. EDELVIVES


Buenas lecturas las de este año (alguna seguro que nos hemos dejado, de ello no nos cabe duda) y buenas lecturas son también las que esperamos para 2014.